Catalogación de terna donada a la iglesia de San Gil

— CASULLA

Medidas: 72 cm x 1,19 cm. (trasera) y 97 cm. (delantera); la abertura del cuello es de 55 cm. en la parte delantera y de 35 cm. en la trasera. Más estrecha en la parte frontal que en la trasera, acabada en formas redondeadas, de las llamadas de “guitarra”.

Realizada en seda brocada color crudo, con bordados vegetales  en hilos de algodón con tonos dorados, rojos, verdes, malvas y  azules. Pueden reconocerse claveles, lirios y otros motivos florales de diversos tamaños,  junto con tallos verdes muy estilizados.  Tiene además motivos brocados en color tostado  simulando ramaje y va  ribeteada con  una pasamanería dorada, que sirve para dividir de forma longitudinal la parte frontal y trasera en tres tramos, formando un rectángulo  en el centro de la misma, todo él  adornado con el mismo ribete  oro del resto. Esta misma pasamanería bordea las  mangas y el cuello por ambos lados. Forrada en seda cruda, presenta algunas roturas. Falta un trozo de tela en la parte frontal del exterior.

La representación es sencilla, simple y real, dándole un toque de bello ritmo y gran suavidad.

Casulla. Vista delantera completa

Casulla. Vista delantera completa

— MANIPULO 

Medidas: 80 cm. x 18 cm.

Realizado en el mismo material que la casulla. Presenta tres cruces de pasamanería dorada, una en el centro y dos en los extremos. Penden  del centro dos cordones blancos rematados con seis borlas pequeñas del mismo color. Rematado por la misma pasamanería que la casulla. Está forrado en seda cruda, aparentemente sin restaurar.

 

Remate del manípulo

Remate del manípulo

— ESTOLA

Medidas: 2,24 cm. x 15 cm.

En el mismo tejido y con los mismos motivos que lo anterior. Presenta también, como el manípulo, tres cruces doradas  de pasamanería en el centro y extremos. Forrada en seda y sin restaurar, con pocos deterioros.

Estola

Estola

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

— PALIA

Formada por dos cuadrantes, uno de 21,5 cm. x 21,5 cm. y el otro de 22,5 cm. x 22,5 cm.

Tiene unas bases de cartón forradas en seda, como lo arriba expuesto. Van ambos cuadrantes ribeteados en pasamanería dorada, siendo distinta la del de 21,5 cm. y más nueva, por lo que se deduce fue restaurada y sustituida.

Presentan ambos, como motivos decorativos, dos cruces doradas,  estando colocada la del de 22,5 cm. más arriba que la otra y teniendo el color dorado más intensidad.

 

Palia

Palia

 

— CORPORAL

Medidas: 55 cm. x 55 cm.

Paño cuadrado de seda cruda y bordado con los motivos vegetales  anteriormente citados. Bordeado con una puntilla dorada, no con pasamanería como el resto de elementos, y forrado en seda sin restaurar, presentando manchas y pequeñas roturas.

Corporal

Corporal

 

Detalles:

Reverso del corporal

Reverso del corporal

Desperfecto en la parte delantera de la casulla (falta tela).

Desperfecto en la parte delantera de la casulla (falta tela).

 

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Visitando de nuevo el interior….el Retablo mayor

Si hay una parte fundamental, por su riqueza iconográfica y por su significado religioso, en una iglesia, es su retablo mayor. En la parroquia de San Gil no podía ser de otra forma, y su retablo es una auténtica joya digna se un estudio mucho más amplio que esta pequeña entrada.

Se levanta en el presbiterio y fue ubicado en este lugar al finalizar las obras de transformación de la iglesia,llevadas a cabo en 1725. El retablo fue construído en 1628, de concepción romanista,superponiéndose en altura los órdenes arquitectónicos clásicos: dórico en el banco, corintio para el cuerpo principal y compuesto para el segundo cuerpo; en su construcción intervinieron el ensamblador Juan Bautista Lufrío y el escultor Ramón Senz, autor de la traza.

Retablo mayor de la iglesia de San Gil

Retablo mayor de la iglesia de San Gil

 

Está tallado en madera de pino y, posteriormente, dorado y policromado.Se compone de sotobanco, banco y dos cuerpos con dos calles cada uno de ellos. Desaparecido un sotobanco de yeso, apoya directamente el retablo en el sotobanco de madera, que tiene una decoración de cartelas o tarjetones en tono verdoso, imitando mármol.Sobre éste se coloca el banco o predela que se divide en tres calles, y en la central se encuentra el enorme sagrario, de mediados del siglo XVIII: está realizado en madera, dorada, y es de forma semicircular,cerrado con puertas sobre las que se sitúa una magnífica custodia de rayos, sobre nubes.Realmente era un manifestador eucarístico, suplido por el sagrario que hay en la actualidad.

Las dos calles laterales presentan un esquema similar, un relieve central, rectangular, entre fingidas hornacinas con altorrelieves de los cuatro evangelistas, todos ellos vestidos con túnica y manto, y con sus atributos iconográficos a los pies; hay dos cabezas de angelitos sobre cada uno de los arcos de las hornacinas.

 

Adoración de los pastores, en la predela, entre San Marcos y San Juan.

Adoración de los pastores, en la predela, entre San Marcos y San Juan.

En el lado izquierdo está representada la Adoración de los pastores, con una decoración clasicista, en la que se encuentra la Virgen arrodillada y con las manos unidas, y ante ella, un pesebre sobre lienzo blanco en el que se encuentra Jesús. Detrás, San José, sosteniendo en la mano derecha las bridas de la mula; en el lado izquierdo, aparecen cuatro pastores, dos de ellos en actitud de adorar al niño. Al fondo, un paisaje con montañas y un celaje muy elevado, donde se descubre la figura del ángel que anuncia la Buena Nueva. A ambos lados, San Marcos y San Juan.

 

San Lucas

San Lucas

En el lado derecho, fue representada la Adoración de los Reyes, ocupando la Sagrada Familia la derecha de la composición: el Niño aquí es un poco mayor que en la adoración de los pastores, y los tres Reyes Magos, ricamente vestidos, le hacen la ofrenda de presentes, Baltasar sin la corona real, que sostiene en la mano izquierda, y Melchor y Gaspar  la mantienen en la cabeza. Al fondo, se observa de nuevo la estrella que guió a los Magos hasta el portal de Belén. A ambos lados, los otros dos evangelistas, San Mateo y San Lucas.

Este banco está separado del cuerpo principal por una sencilla cornisa de decoración de carácter vegetal y con cabezas de ángeles. Es un cuerpo de notables dimensiones, distribuído en tres calles por cuatro columnas corintias de orden gigante y fuste estriado, en cuyos salientes están representados los Padres de la Iglesia Latina ( San Agustín, San Gregorio Magno, San Ambrosio y San Jerónimo).

En la calle central,de mayor anchura que las laterales y ocupando casi toda su altura, se encuentra una gran hornacina con arco rebajado y no muy profunda, que aloja la imagen de San Gil Abad, titular de la iglesia, tal vez un poco pequeña para el lugar ocupa: de pie, revestido de pontifical, con alba, amplia capa pluvial, báculo y mitra abacial sobre su cabeza, ligeramente inclinada hacia la derecha. Tiene al lado la cierva que forma parte de su tradición iconográfica. Encima, en la parte central, la figura, en busto, de Dios Padre, en actitud de bendecir y con el orbe en la mano izquierda, y en la parte inferior, dos roleos con las figuras de dos angelitos.

 

Imagen de San Gil, santo titular de la parroquia

Imagen de San Gil, santo titular de la parroquia

En las calles laterales, rematadas por frontones rectos partidos, de tradición herreriana, se superponen unas hornacinas, en las que se encuentran la imagen de San Pedro, con un libro en la mano izquierda y sin las llaves en la derecha, perdidas con toda seguridad. Al otro lado, San Juan Bautista, vestido con piel de camello y con manto rojo, como corresponde a su condición de mártir, teniendo a sus pies el Agnus Dei. Estas dos figuras ya estaban realizadas antes de la construcción del retablo, pues en el contrato se especificaba que no debían de hacerse.

En los relieves de la parte superior, se representan dos momentos de la Pasión de Cristo: la Oración de Jesús en elhuerto, al lado izquierdo, y la Flagelación del Señor, en el derecho.Ambas escenas nos aproximan a los ejercicios de oración, mortificación y sacrificio que San Gil practicó en su retiro.

 

Calvario situado en la parte superior del retablo mayor.

Calvario situado en la parte superior del retablo mayor.

En el cuerpo superior, dos columnas de fuste torso y orden compuesto soportan el entablamento sobre el que se encuentra un frontón triangular partido con el Calvario en el centro: Cristo crucificado y, a sus lados, la Virgen María y San Juan , y coronando la escena, una cartela con la figura del Espiritu Santo en forma de paloma. Dos hornacinas con arcos de medio punto se sitúan allado de este cuerpo central: la izquierda , con la imagen de San Miguel Arcángel alanceando a un diablo

y sosteniendo la lanza con la mano izquierda; y a la derecha, San Pero Mártir de Verona, con la palma de martirio en la mano derecha y un libro en la izquierda.

Rematando todo el retablo, hay cinco esculturas femeninas que representan las virtudes teologales y cardinales, vestidas con túnica y manto, con cabellos dorados y portando sus atributos iconográficos, rematando todo el conjunto la figura de la Fe, que sostiene en la mano izquierda una cruz de gran tamaño (se ha perdido el cáliz que sostenía con la derecha).

El retablo está enmarcado por unos alerones barrocoscon decoración floral, que sirven para enmarcarlo y que son restos de la suplementación barroca con puertas que cerraba el acceso al coro bajo, situado en el lugar que ahora ocupa el retablo. La iglesia sufrió una tremenda reforma en 1725, al abrir la puerta principal en la zona de acceso a la calle D. Jaime, lo que motivó trasladar el retablo a donde ahora se encuentra desde su antigua ubicación ( ahora entrada principal).

 

 

 

El programa iconográfico de San Gil

La advocación de San Gil, abad y anacoreta, como titular de una parroquia de larga tradición en Zaragoza, va a determinar que, en la renovación que sufrió la iglesia a lo largo del siglo XVIII,  se introdujese un programa iconográfico de santos penitentes y anacoretas, en un total de siete, con imágenes de tamaño mayor que el natural, colocadas sobre ricas ménsulas de madera dorada y que dan una riqueza ornamental impresionante  a ambos lados de las embocaduras de las capillas laterales. Este programa está compuesto por las esculturas de San Antonio Abad,San Caprasio, Santa María Egipcíaca, San Macario Abad, San Hilarión Abd, Santa María Magdalena y San Pablo, que se completan con los medallones que decoran el púlpito narrando la vida de San Gil Abad, santo titular del templo.

El conjunto de esculturas es obra de José Ramírez de Arellano, y todas las imágenes, excepto la de San Caprasio, que luego desarrollaré, se encontraban ya en la iglesia el 1 de septiembre de 1745, festividad de San Gil, lo que indica que ya antes de esta fecha estaban ejecutadas.

Respecto a los datos que tenemos sobre ellas, no muy amplia, citar un acta del capítulo de la parroquia de 29 de agosto de 1745 en la que se hace constar que un devoto hizo poner, a sus expensas, las seis estatuas , con sus repisas y dos tarjetones dorados, mandando celebrar actos en honor del anónimo donante.  El 10 de septiembre del mismo año,  se habla de un dinero donado para para una novena como acción de gracias por las estatuas. Hay diversas opiniones acerca del anónimo donante; para unos fue  don Francisco Ignacio de Añoa y Busto, gran promotor de las artes, y para otros, como el historiador Alfonso García de Paso, se debieron al mecenazgo de doña Manuela Forner y su esposo don Pedro Azpuru, abogado de los Reales Consejos, como exvoto por no haber sufrido ningún daño la capilla de San Nicolás, propiedad de la familia Forner, al caer un rayo en la iglesia el 17 de julio de 1744.

Hemos dicho que la donación consistía en seis estatuas y sus tarjetones. Por lo tanto, la séptima de la serie, fue posterior a 1745, datándose en 1747 las obras llevadas a cabo en la parroquia para poner la repisa donde iba a estar colocado el santo. Se trata de la estatua de San Caprasio: su autoría parece que debe atribuirse también a Ramírez de Arellano, y parece ser que fue costeada por la propia parroquia.

 

San Caprasio, iglesia de San Gil Abad.

San Caprasio, iglesia de San Gil Abad.

 

Tal vez pudo ser encargo de la Cofradía de Santa Fe,vinculada a la parroquia desde su fundación en 1218, responsable del hospital de niñas huérfanas  fundado en 1543, pero de existencia muy anterior. Sea de quien sea la iniciativa, las noticias sobre San Caprasio son muy escasas,pero debemos recordar la estrecha vinculación entre el santo y Santa Fe,ambos mártires en la ciudad de Agen (Francia), en el siglo IV, siendo el santo quien animara a la santa a dar su vida por la fe en Cristo.

San Caprasio fue consagrado primer obispo de su ciudad natal, Agen.Con motivo de la persecución contra los cristianos hacia el año 303, huyó de su ciudad y se escondió en una cueva.Pero enterado del martirio que sufría la virgen Santa Fe , pidió al Señor que si lo juzgaba digno de la gloria del martirio, hiciese brotar agua clara de la peña de la cueva. Obrado el milagro, regresó a la ciudad donde alcanzó el martirio junto a la santa virgen.

Su culto se introdujo en Aragón en la segunda mitad del siglo XI, citándose su cuerpo como uno de los que deben de ser venerados por los peregrinos que viajan a Compostela en el Liber Sancti Jacobi. Fue objeto de muchas tradiciones en localidades de Aragón,como la que recoge que estuvo viviendo en una cueva de la sierra de Alcubierre o el templo dedicado a su figura en Snta Cruz de la Serós.

La escultura es distinta a las demás de la serie: viste lo que parece ser una túnica sacerdotal, con cuello blanco con picos, y, sobre ella, un manto de anacoreta, forrado de piel y ceñido por una banda de tela de las mismas características.De su cintura, en el lado izquierdo, cae un rosario con gruesas cuentas, algunas perdidas, y la cruz que si se conserva.La corta cabellera de su cabeza y una cuidada barba, con un solideo que debe de hacer referencia a su condición episcopal, se completan con la mano derecha tendida hacia el pecho y con la mano izquierda extendida,pero al faltarle los dedos no sabemos qué portaba en ella, pero desde luego algún objeto al que mira con gran devoción.

Alcanza una altura de 2,10 metros, y el arrepentimiento y su vida en el desierto quedan perfectamente reflejadas por Ramírez de Arellano, llegando a un gran nivel en el tratamiento anatómico de la figura y en la versatilidad de la posición del santo. Ha sido recientemente restaurada y se le ha devuelto su policromía original, por lo que podemos admirarla tal como la realizó el escultor en 1747.IMG_20150608_004848

Imagen de San Caprasio, en el lado de la Epistola. Iglesia de San Gil Abad.

Imagen de San Caprasio, en el lado de la Epistola. Iglesia de San Gil Abad.

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ropa litúrgica : patrimonio cultural

Comienzo una nueva entrada acerca de una materia de gran riqueza y vistosidad, en la que la imaginación y el color ha jugado un gran papel, junto con la iconografía cristiana.

Pretendo difundir aquéllas piezas que se encuentran en la parroquia de San Gil, y contribuir en la medida de lo posible a que se conozcan y se comprenda su significado dentro de la liturgia cristiana. Todos podremos obtener algún beneficio de ello : los que la miran con ojos de artista, por la policromía y diseño; los que lo hagan con el saber añadido de conocer los textiles, por la variedad y valor de las telas que les sirven de soporte; y, en fin, los que quieran ver un significado religioso, comprenderán  también por qué  la liturgia los utilizaba y sigue utilizando para celebrar los diversos actos de culto, hoy igual que ayer aunque con alguna modificación tras el Concilio Vaticano II.

Son ornamentos que realzan la belleza de las celebraciones del culto divino y que sirven, a su vez, de testimonio de una forma de entender la vida a través del paso de los siglos en las diversas comunidades cristianas. Pero hay cosas que han perdurado, como los colores litúrgicos ( verde, rojo, morado, blanco y negro – más excepcionalmente-) y muchos de los motivos decorativos e iconográficos, lo que supone en cierto modo una dificultad para datar muchos de estos ornamentos, junto con el uso frecuente a través de los siglos, que han llevado a su deterioro o desaparición.

En el mundo románico las telas utlizadas para su confección eran lino y lana; los bordados se realizaban en los talleres de los monasterios. Pero encontrarán competencia en el paso del siglo XII al XIII al surgir en las ciudades nuevos centros de producción y gremios de bordadores, junto a los grupos de trabajo que surgen en las catedrales para cubrir las necesidades del culto episcopal. Los temas más recurrentes eran composiciones del Antiguo Testamento, motivos geométricos y representaciones de animales de origen oriental.

Con el paso al estilo gótico, primarán los santos guerreros en los bordados, santos de pie con túnica que se encierran en medallones colocados en banda de casullas y capas, predominando composiciones del Nuevo Testamento. También éste será el motivo predominante en el Renacimiento, produciéndose una ampliación de las pieza que llevan bordados, llenándose las casullas y capas de cenefas con abundancia de imágenes en las que se deja notar la influencia de la pintura.

El Barroco llenará los ornamentos de tupidas flores que dejarán libres los grandes medallones centrales para incorporar en ellos símbolos eucarísticos ( el Pelícano, el Cordero del Apocalipsis o el Ave Fénix). Se seguirá esta linea en el siglo XVIII, acentuando el barroquismo y usando temas chinescos. Hay una gran profusión de bordadores ya documentados por la multitud de encargos de las cofradías urbanas ( caso de Francisco Lizuaín en Zaragoza, en  VV. AA..” El Espejo de nuestra historia”, Edelvives, 1991). No habrá muchos cambios en el siglo XIX, a no ser el refinamiento y preciosismo de los dibujos, adquiriendo los tejidos estampados gran desarrollo.

En la época actual se ha tendido hacia la simplicidad en los bordados y diseños, máxime tras el Concilio con la reforma litúrgica que llevó a cabo y que afectó , como no podía ser de otra manera, a los ornamentos . Hemos ganado en austeridad pero se ha perdido en vistosidad, aunque haya ciertas ocasiones especiales para revestir de solemnidad nuestras celebraciones. Por ello considero muy importante que se conserve y difunda lo que ya tenemos de otras épocas en que existía una concepción diferente de la liturgia. Todo forma parte de nuestra cultura, de nuestra vida y de nuestro patrimonio.

 

DALMATICA DE LOS TULIPANES

La dalmática es una vestidura exterior propia y característica del diácono. Viene usándose en la liturgia cristiana dede el siglo IV y su nombre procede de la prenda del mismo nombre utilizada por los romanos desde el siglo II. La forma de esta vestidura sufrió modificaciones desde sus orígenes, pasando de ser una túnica holgada casi talar y con mangas a acortarse en el cuerpo y en las mangas, que es como se mantiene en la actualidad. Los colores seguirán los tiempos litúrgicos, al igual que el resto de ornamentos.

La dalmática de los tulipanes  se halla en la iglesia de San Gil y es un notable y casi único ejemplar de ornamento modernista. Podemos datarla a principios del siglo XX,  más concretamente el entorno de 1910,  siendo sus medidas las siguientes :

——–Delantero : 100 x 74 cm

——–Espalda :100 x 74 cm

Tejido en raso de seda natural en color marfil.

 

Dalmática de los tulipanes. Parte delantera

Dalmática de los tulipanes. Parte delantera

 

 

El motivo decorativo  es el desarrollo de un crecimiento vegetal, tallos larguísimos y flores de tulipanes , dispuestos en el característico motivo denominado ” coup de fouet o golpe de látigo”, típico del Modernismo. El movimiento lineal es largo, lo que permite que se extienda por toda la pieza pero dejando zonas vacías en crudo, lo que realza el contraste. Los largos tallos están bordados en tejido de terciopelo de color verde, salmón, tostado y marfil y ribeteados en cordón de oro. Todos estos tallos con sus tulipanes nos llevan a la cartela superior en que se nos presenta el anagrama de Jesús ( JhS) , bordado en oro en cordón, con hilo de oro en punto de oruga, punto minuto y arenilla con un realce de cordón metálico de oro, sobre un fondo de terciopelo ribeteado con cordón metálico de oro.

 

Detalle decorativo floral

Detalle decorativo floral

 

Las mangas llevan una cenefa rectangular enmarcada por la misma pasamanería del cuerpo, sin llegar a la bocamanga. Tiene bordados en toda la manga los mismos tallos asimétricos, pero con un recorrido que invierte su dirección en cada una de ellas.

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Detalle floral de las mangas

Detalle floral de las mangas

 

Forma parte de una terna bautizada como de ” los tulipanes”, presentando la casulla del mismo en la cartela el anagrama de María.

Destaca el largo movimiento de las flores, sus ondulantes trazos curvos, prescindiendo  de la ilusión espacial,  pues se limita a la dimensión del plano que solamente es interrumpido por el suave paso del delgado trazo del tallo por encima del mismo. Una joya única y de una delicadeza extraordinaria.

Cartela central con el anagrama de Jesús

Cartela central con el anagrama de Jesús

Los hermanos Pignatelli, Francisco d Goya y otros ilustres parroquianos de San Gil Abad en el siglo XVIII y primeras décadas del XIX

La parroquia de San Gil, por ser una de las más antiguas y con más parroquianos de la ciudad, fue, asimismo, habitada por ilustres personajes que vivieron dentro de sus límites durante el siglo XVIII y parte del XIX.

Así, de los ocho hijos de los condes de Fuentes, don Antonio Pignatelli de Aragón Carafa y Cortés y doña María Francisca Moncayo Palafox, que tenían su vivienda en la calle del Coso, esquina a Morería Cerrada, en la parroquia de San Gil, destacan dos que recibieron las aguas bautismales en el templo: Ramón, bautizado por el Licenciado Manuel Antonio de la Viña, Vicario de San Gl, el 18 de abril de 1734 y que alcanzó el estado eclesiástico, ocupando a lo largo de su vida diversos cargos, tanto civiles como eclesiásticos, llegando a ser canónigo del Cabildo de la ciudad, Protector del Canal Imperial de Aragón ( cuyas obras concluyó), rector de la universidad de Zaragoza y regidor de la Sitiada, además de administrador de la Real Casa de Misericordia, llevando a cabo la ampliación y conclusión del edificio junto con la construcción dela plaza de toros de la Misericordia. El otro hijo delos condes vinculado ala parroquia fue José de Pignatelli, santo aragonés canonizado por Pío XI el 21 de mayo de 1933. Había sido bautizado en la parroquia el 27 de diciembre de 1737, ingresando en la Compañía de Jesús en 1753, y siendo una figura clave en la restauración de los Jesuítas tras su supresión en 1773. Una lápida colocada en la capilla de Santa Elena, actual baptisterio, recuerda que San José Pignatelli recibió las aguas bautismales allí.

Lápida que recuerda el bautizo de S. José Pignatelli en la Iglesia de San Gil

Lápida que recuerda el bautizo de S. José Pignatelli en la Iglesia de San Gil

También la familia Goya estuvo vinculada  a la parroquia,constando que el bisabuelo del  pintor, Pedro de Goya y Garicano contrajo matrimonio con Catalina Sánchez en dicha parroquia en 1655. Un hijo de este matrimonio fue notario real, conservándose sus protocolos, desde 1720 a 1737 y residiendo en la calle de la Morería Cerrada, en la parroquia de San Gil. Es de estos protocolos de donde se deduce que alguno de sus ocho hijos fueron también bautizados en la parroquia, entre ellos el padre del ilustre pintor, Braulio Jos Benito, el 20 de marzo de 1713. También recibieron el sacramento de la confirmación dos de las hijas del notario real en 1726.Los padres del pintor contrajeron matrimonio en San Miguel delos Navarros, pero pero de los seis hijos del matrimonio, algunos fueron bautizados en la pila bautismal de San Gil, dejando constancia de la residencia de la familia Goya en Zaragoza por las fechas de bautismo. Francisco de Goya no fue bautizado en San Gil, pero si que recibió aquí la confirmación, junto con su hermano Tomás, el 26 de julio de 1751, administrada por el obispo auxiliar de la diócesis.

Pila bautismal donde fueron bautizados miembros de la familia Pignatelli y Goya.

Pila bautismal donde fueron bautizados miembros de la familia Pignatelli y Goya.

También estuvieron vinculados con la iglesia otros artistas, siendo enterrados en ella. Uno de ellos fue el maestro del pintor de Fuendetodos, José Luzán.Su partida de defunción recogía que vivía en el Coso y que el óbito tuvo lugar el 21 de octubre de 1785,  siendo ” ocultamente depositado su cadáver en la iglesia d San Gil” y costeando su funeral su hijo Ignacio Luzán, abogado de los Reales Consejos. El otro pintor es Juan Andrés Merklein, fallecido el 8 de agosto de 1797, siendo enterrado al día siguiente en San Gil.

El último personaje destacado y vinculado con la parroquia es doña María Teresa de Vallabriga, infanta de España por su matrimonio morganático con el infante don Luis de Borbón, hermano de Carlos III. La infanta se trasladó a vivir a Zaragoza , su ciudad natal, tras la muerte del infante, siendo parroquiana de San Gil, conservándose su partida de defunción en los libros de la parroquia.Fue enterrada en el templo del Pilar, en el panteón bajo la Santa Capilla, pero su funeral se celebró en San Gil,  su parroquia, por residir en una casa de su propiedad en la calle del Coso y, por tanto, perteneciente a la parroquia.IMG_20150hhhhoyBautismo de Jesús, obra de José Luzán.

entorno parroquial

Han sido muy diversas las actitudes de los habitantes de un barrio urbano con su parroquia, tanto en el aspecto religioso, cultural, social ó incluso lúdico. Tras la toma de la ciudad por Alfonso I y la estructuración de la ciudad en parroquias ( entendidas como conjunto de feligreses y territorio bajo la jurisdicción del párroco),San Gil se convierte en una de las principales parroquias y barrio de Zaragoza, acogiendo en estos primeros momentos a una importante feligresía de origen francés que explicaría las diversas advocaciones de las capillas dedicadas a la Santa Fe, Santa Elena ó la misma dedicación de la iglesia a San Gil, santo eminentemente francés. El barrio será el hábitat de sus habitantes, del que sólo saldrán para los juegos ciudadanos que se llevarán a cabo en la Plaza del Mercado ó para las grandes ceremonias religiosas en el marco de la Catedral.La vida se desarrollará en el barrio conviviendo todos sus miembros en la calle y siendo la iglesia el elemento diferenciador respecto a otro núcleo urbano a la par que el elemento aglutinador de sus habitantes. Destacaba la estrechez de sus calles, con trazados sinuosos y callejones sin salida, cantidad de corrales y acequias y cauces de agua insalubres que, junto a los pozos ciegos y letrinas, hacían la zona un ejemplo claro de insalubridad , destacando la poca higiene del barrio y de toda la ciudad.  El barrio , en su etapa medieval, se extendía entre las calles de San Gil, Botigas Fondas, Pino, Peso, La Pinella de San Gil y el muro romano, es decir, el perímetro formado por las hoy llamadas Don Jaime, Estébanes, Alfonso I y Coso.. Se salía al Coso, por lo tanto fuera de la muralla, por la Puerta Cinegia, siguiendo la calle llamada Cinegia, actual calle Mártires. Era un barrio eminentemente mercantil, pues allí estuvo el mercado y el almodí del grano hasta 1210, cuando Pedro II los trasladó a la zona de otra puerta de la ciudad, la de Toledo , donde hoy se encuentra el Mercado Central. La judería estaba muy próxima,  lo que influía en la dedicación al comercio de sus habitantes: así, calle de la Pellicería, Zapatería Mayor y Zapatería Pequeña, la Linería, el callizo del Forno…..Era un barrio donde la Orden de San Juan tenía muchas propiedades, que daba a treudo a particulares y que provocó numerosos litigios entre ellos y el capítulo de San Gil cuando quiso ampliar sus dependencias. En el ámbito de la parroquia , en concreto en una torre de la Puerta Cinegia, estuvo la cárcel común de la ciudad hasta que fue trasladada en 1440 a las torres de la Puerta de Toledo por orden de la reina doña María. La iglesia será el único lugar que reúna ciertas condiciones de espacio para que los habitantes puedan reunirse y llevar a cabo su vida social, pues no debemos olvidar la escasez de lugares públicos típica del medievo.El toque de campanas, que serán objeto de comentario específico de este blog, eran el medio de comunicación entre los habitantes y la torre servía de centinela en una época marcada por la inseguridad. La religión se fue apoderando de todos los edificios oficiales, convirtiéndose las iglesias no sólo en la Casa de Dios, sino en la Casa del Pueblo de Dios. Y ésto conllevará que la iglesia intente organizar a los laicos en cuerpos más dinámicos que la comunidad parroquial, favoreciendo la aparición de gremios y cofradías: cofradías de oficios, de barrios, de parroquias…que se reunían alrededor de una luminaria encendida siempre gracias a las contribuciones de los propios cofrades, con un santo protector cargado del mayor colorido posible….porque cuanto mayor color tuviera,más santa era la estatua de la advocación. La pastoral que surge en el siglo XIII utilizará dos medios para la formación de la feligresía: el sermón y el teatro.El sermón como medio de propaganda muy eficaz, abandonando los claustros y difundiéndose entre el pueblo, provocando la aparición en el siglo XIV de los predicadores nómadas( ver “Curiosidades”) y el teatro, medio formativo por realizar una adaptación popular de la liturgia, organizándose unos cuadros vivos que se animaban mezclándose a las procesiones y organizándose juegos escénicos enriquecidos con diálogos, música y decorados. No es necesario recordar que , en una época de escasa formación de los feligreses, eran utilizados estos medios y las vidrieras como catequesis básica para dar a conocer las Sagradas Escrituras. La vida parroquial es dinamizada en un primer momento por las cofradías; pero posteriormente, serán los grupos familiares los que las sustituyan. Así, iremos viendo una proliferación de capillas particulares para uso privado, que pertenecían a grupos familiares y que nos van mostrando la nueva configuración de la parroquia: se fue transformando de un barrio de artesanos en núcleo de residencia de mercaderes y nobles de la ciudad.Estas capillas privadas cumplían la función de desarrollar una liturgia en favor de los miembros fallecidos, junto con el desarrollo del recogimiento é interiorización de la piedad, pero junto a ello, servían de lugar de enterramiento para aquellas personas notables que se incorporan a la memoria de la parroquia por haber muerto en su espacio pastoral ó por su ayuda a la misma, cubriéndose progresivamente de pequeños muebles piadosos que fueron utilizados  para la creación de los oratorios privados de estas nobles familias. Esta utilización de las capillas privadas en los oratorios particulares de las viviendas y palacios , teniendo la facultad de administrar determinados sacramentos, tuvo su mayor auge en el siglo XVIII, siendo la parroquia de San Gil un claro exponente con los oratorios de los Marqueses de Tosos, Condes de Fuentes, Condes de Sástago, que denotan el cambio del núcleo social de la parroquia en eminentemente nobiliar. Se convertirá así en un símbolo visual de la cultura y el poder económico del barrio, llevándose a cabo la reforma barroca de la iglesia en estos momentos ( 1719-1725) y construyéndose la entrada por la calle de Don Jaime I,mucho más acorde con el grupo nobiliar imperante en el barrio en estos momentos. Pero también fue un importante grupo entre los parroquianos de San Gil el de los artistas, como José Luzán,pintor protegido por el cond de Fuentes, ó los Goya, afincados en esta parroquia, concretamente en la calle de la Morería Cerrada( actual calle Valenzuela), siendo bautizados en San Gil Rita y Camilo , hermanos del gran pintor Francisco,que recibió la Confirmación en 1751 en esta iglesia. Pero como el propio género humano, sometido a vaivenes y contradicciones, la parroquia no fue una excepción: así, ya en el siglo XV, se dictaron ordenanzas prohibiendo a las mujeres asistir con la cara cubierta a la iglesia para poder reconocer a las que cometían excesos dentro del templo; y también como muestra de esta relajación es la obligación , referida al clero, de vestirse de diáconos y subdiáconos para cantar los evangelios y epístola ( Capítulo de 9 de septiembre de 1682) ó la suspensión de la Junta parroquial de 6 de diciembre de 1789 por asistir únicamente tres parroquianos….Es decir, la vida de la parroquia muestra los avatares de la sociedad, asume los cambios sociales y religiosos del barrio, pone de manifiesto la evolución de la feligresía, y ésto es lo realmente importante de una parroquia, que transmite la vida y nos da el pulso de lo que ocurría en cada momento de su vida.

Fue una zona eminentemente comercial y artesanal,con pequeños núcleos de carácter familiar. En los últimos años, este marcado talante mercantil vino a menos, pero en los momentos actuales va recuperando su actividad comercial, si bien sin el sello familiar que lo distinguía, por el abandono de las viviendas de la zona, que han sido suplidas por entidades bancarias, oficinas e instituciones varias. Además, el barrio sufrió un importante cambio de cara con el derribo y modificación del Tubo, que ha supuesto mejoras pero también debates importantes. Todo esto es una ayuda importante para dinamizar el entorno, con elementos como el Teatro romano, el Teatro Principal, comercios de diversa índole y la plaza de Sinués, que concede un espacio tranquilo al entorno. Además, su cercanía a la Basílica del Pilar y a la catedral de la Seo con su conjunto histórico, es un elemento que sirve para difundir esta iglesia de rica historia . Esperemos que siga siendo este entorno el ” centro del centro”, como dice Ana María García Terrel ( revista publicada por la parroquia) y que deje de ser la joya desconocida para muchos zaragozanos.

Bibliografía utilizada

  • Monografías Aragonia Sacra, “ San Gil, historia y arte de una parroquia zaragozana”, Ed. Comisión Regional del Patrimonio Cultural de la Iglesia en Aragón.Zaragoza, 1998.
  • Parroquia de San Gil Abad, Zaragoza. Revistas editadas por la propia parroquia, años diversos.
  • García Cuetos, María Pilar, ” El patrimonio cultural. Conceptos Básicos”,Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza 2012.
  • García de Paso Remón, Alfonso, ” La iglesia parroquial de San Gil de Zaragoza”, Tesis de Licenciatura, Zaragoza, 1983.
  • García de Paso Remón, Alfonso y Rincón García, Wifredo, ” La iglesia parroquial de San Gil Abad de Zaragoza”,Elazart ediciones, Zaragoza 2014.

visitando el interior….

La música forma parte de la liturgia cristiana, pues ayuda a la oración, es ella misma una forma de orar. Así aparece recogido en diversas Constituciones del Concilio Vaticano II, que hace hincapié en la necesidad del acompañamiento musical en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia Católica. La música forma parte del patrimonio cultural inmaterial, según recoge la Convención de la UNESCO de 2003. De esta manera, queda señalada la importancia de la música en la iglesia, como forma de oración solemne y, a su vez, como patrimonio a estudiar y conservar.

Entre todos los instrumentos musicales, el órgano ha sido el más tradicional, pues su sonido aporta un esplendor notable a las celebraciones acompañando los diferentes cantos y cantinelas. Y no es un invento cercano en el tiempo, sino todo lo contrario: su origen puede remontarse, salvando las diversas evoluciones, al siglo II a.C, siendo atribuído a Ctesibius, griego de Alejandría, que lo inventó no como instrumento musical, sino como como un artefa

cto complejo para estudiar la presión de aire conseguida a través de la caída del agua, recibiendo el nombre de “hidraulis”.

San Agustín será el primer escritor cristiano que nos da alguna referencia sobre el órgano como instrumento con muchos tubos alentados por medio de fuelles. Pero desde este momento ( siglo IV) hasta el siglo X, el órgano desaparece del mundo occidental por ser considerado como un artilugio vinculado al poder terrenal, por ser utilizado en ceremonias de corte en el imperio bizantino; era un signo de orgullo, de poder y de posesión.

Pero siendo un instrumento asociado al paganismo, llegó a ser importantísimo para la Iglesia entre los años 900 al 1200. La causa parece ser el movimiento monástico asociado a la orden benedictina y la posterior reforma cisterciense que llevaron a introducir en las iglesias el órgano y el toque de campanas.

Esta pequeña historia del uso en la liturgia católica del órgano sirve para poner de manifiesto la vida organística en San Gil. Tuvo un importantísimo instrumento en el siglo XVII, para ampliar uno anterior, construído por José de Sesma, organero relevante a nivel mundial . Este órgano estuvo situado tras el altar mayor hasta bien entrado el siglo XX y tenía organista titular,el último de los cuales fue D. Andrés Peralta.Pero el tiempo deja su huella y a fines de los años sesenta del siglo pasado se hizo necesario no una restauración, sino una construcción de un nuevo instrumento aprovechando parte del material sonoro preexistente. Como consecuencia de esta decisión, San Gil tiene un órgano con dos teclados y pedalero, permitiendo un repertorio más amplio que el anterior y siendo el único de este tipo existente en Zaragoza, excepción hecha de los existentes en las Catedrales.

Pero no sólo tiene San Gil un órgano, situado en el coro alto, enfrente del altar mayor; tiene otro más pequeño, llamado ” órgano de coro o para el coro”, porque se solía asociar al acompañamiento del coro, no del polifónico sino del de sacerdotes que cantaban las horas canónicas. Ahora está colocado a los pies del altar mayor, siendo , a diferencia del órgano mayor, una restauración integral de un órgano histórico que procede del Colegio de Nuestra Señora de la Misericordia, conocido como las Recogidas, monjas de clausura que vivían bajo la regla de la Orden Tercera Franciscana, que ocupaban el terreno hoy convertido en el Centro Comercial Independencia. El instrumento es del siglo XIX, pero llegó  a San Gil a finales de la década del siglo pasado, procediéndose a la restauración citada.

Este órgano menor tiene una caja neoclásica, y desde el punto de vista sonoro, surge de la concepción tímbrica barroca pero con la tubería a la francesa. Tiene un teclado de 56 notas y dispone de seis registros sonoros más dos registros de adorno:pájaros y trémolo siendo perfecto para el acompañamiento de los cantos o para interpretar obras adecuadas a sus características.” Laudate Dominum in tympano et choro, laudate eum in cordis et organo”( salmo 150)

Organo mayor

órgano mayor.

Organo menor

órgano menor o de coro.

Imágenes comentadas

foto triptico

Título: ” Tríptico de la Pasión”

Autor: Martín Ruizanglada ( 1929-2001).

Fecha: 1995

Medidas: 195×291 cm.

Lugar: Iglesia de San Gil,  calle Don Jaime, 15 ,Zaragoza. Primera capilla del lado del Presbiterio.

El Tríptico resume en sí mismo la historia de la Pasión de Cristo. En el centro, Cristo en la cruz, abandonado, trascendido por la luz que ilumina que domina la composición y que parece dominarla. Luces blancas en medio del dolor, que lo atenúan pero no lo eliminan. A la derecha, el Descendimiento del cuerpo de Cristo, sostenido por su Madre, denotando una piedad y un sentimiento recogido por el autor en otras ocasiones en que utiliza la Piedad en numerosas Vírgenes. En el lado izquierdo, el entierro del Señor, que no se ve con claridad pero es percibido por el espectador, sostenido por tres personas que llevan a cabo el mandato de enterrar a los muertos.  ¿Quizá está entre ellos José de Arimatea, recogido en la Sagrada Escritura?

Está pintada con acrílico, lo que le permite mayor rapidez en la ejecución, utilizando el blanco en contraste con los tonos oscuros, violentamente, dejando esta gama para la parte inferior del Tríptico y manteniendo los claros en toda la parte superior.

Como dirá Buesa en el Catálogo de la exposición que llevó a cabo el autor en el Palacio de Sástago en 1995, ” La pintura de Ruizanglada es una continua trascendencia de lo material a lo espiritual….teniendo el autor como constante en toda su obra la exaltación de los motivos religiosos”.

Titulo : Nuestra Señora de San Gil

Autor: Anónimo

Fecha: Finales del s. XII

Medidas : 73,1 cm x 29,2 cm x 21,5 cm

imagen de la Virgen en su actual ubicación de la iglesia de San Gil

imagen de la Virgen en su actual ubicación de la iglesia de San Gil

Realizada en madera y posteriormente policromada, es un bellisimo ejemplo dela espiritualidad propia de finales de la tradición románica y principios de la gótica.

Corresponde a la tipología de las ” Vírgenes del Manto”, en las que la Madre quiere seguir protegiendo a su Hijo, acogiéndolo y arropándolo. Ahora María, para la religiosidad medieval, se convierte en interlocutora e intermediaria en el diálogo con Dios: atrás quedan los tipos de Vírgenes en Majestad  para pasar a presentarnos la iconografía religiosa una imagen de María como Virgen de la Ternura, Madre que sujeta al Niño en sus brazos haciendo más cercana la Encarnación, una auténtica catequesis en un momento de ausencia de cultura por parte de la sociedad.Han de ser las imágenes las que suplan a los libros, por falta de éstos y por no saber leerlos….

El gesto de María es solemne y sereno: así lo demuestra la expresividad de sus ojos ( muy delineados y de su boca, junto a unos pómulos coloreados con cierto rubor. La cara está enmarcada por una toca de color blanco que va forrada en rojo, con ribetes en color que responden a la restauración que se produjo en el siglo XVI. La toca permite ver el rostro de María con lineas más alargadas típicas del incipiente gótico utilizadas aquí por el autor; al estar trazada con ondulación, aunque muy apegada a la cabeza, aporta cierto movimiento al rostro y nos deja al descubierto parte del peinado de la Virgen, con raya en medio y el pelo recogido debajo de dicha toca.

Como toda imagen religiosa tiene su traducción bíblica, el modo en que se presenta esta Virgen de San Gil está en conexión con la alusión al ” manto de triunfo” en el que sería envuelta María como antítesis de la representación de Eva, en palabras del profeta Isaías (cap. 61, vers.10-11).Por esta razón, sobre los hombros lleva un amplio manto que cae sobre las piernas, con pliegues poco trabajados y que se cierra para que el Niño se siente sobre él. El hecho de que se recoja en un pliegue horizontal desde la rodilla derecha a la izquierda nos habla de finales del siglo XII; debajo del manto está la larga túnica, aún no muy ajustada y ocultando cualquier forma anatómica femenina, que nos permite ver las puntas negras de los zapatos de la imagen, de tradición bizantina,sobre los que el escultor trazó los pliegues que dan volumen a los pies.

El manto, tras su restauración, se nos ofrece con una policromía dorada, así como la túnica, aunque se ha podido documentar en dicha restauración que la Virgen llevaría un manto posiblemente verde azulado,como era habitual en esa época. Fue objeto de otra restauración en el siglo XVI, documentada, que le provocó numerosos desgastes que podemos apreciar en la actualidad y que eliminó ” el trabajo estofado esgrafiado del manto a fin de resaltar el oro subyacente”, como indica José Ramón García Ureña en su memoria de restauración de la talla en 2012.

Detalle de la toca y mano izquierda de la Virgen

Detalle de la toca y mano izquierda de la Virgen

Es de importancia en la talla fijarse en las manos de la Virgen: máxime cuando, como ocurre en este tipo de imágenes, la expresión oral no aporta nada con la boca cerrada, que es signo propio de la dignidad con que se representan los personajes de condición especial, como es María y el Niño.Con su mano izquierda sujeta el manto con fuerza, como si quisiera proteger más a su Hijo, dándonos así una de las claves de la talla. La mano derecha sale por debajo del manto aportando una sugerencia de volumen, a la vez que muestra un Pomo o fruta que sujeta entre sus dedos. Este Pomo pudiera ser una versión muy irregular de una manzana ( recuerdo de su condición de nueva Eva) o quizás una pera, atributo habitual en estos momentos del siglo XII y que se explica como símbolo de Cristo encarnado y que se vincula, por su condición de fruto dulce, a la dulzura de la Virgen ( recordemos que en un pasaje del libro de los Salmos se invita a probar lo bueno que es el Señor a través de una pera, en alusión a la dulzura de la Virtud).

Mano izquierda de la Virgen sujetando el manto

Mano izquierda de la Virgen sujetando el manto

También debemos fijarnos en que la imagen, vaciada en su parte posterior, se encuentra inclinada hacia el espectador, consiguiendo así concentrar más su mirada con la del creyente que la contempla desde abajo. Este efecto se consigue cargando más volumen en su parte inferior con lo que el escultor contrapesa el eje de gravedad.. El trono sobre el que está sentada María es muy sencillo, más parecido a un asiento con travesaños y con perfiles moldurados toscamente, como lo son los tallados a partir de 1180 cuando el trono pierde altura y desaparecen sus vistosos remates.

Respecto a la decoración cromática, es muy básica, organizada en juegos de elementos geométricos ordenados en palmetas y ajedrezado relleno de sugerencias en forma de sol.Destacar que el pedestal cuadrangular más bajo  – con un agujero en su zona central – corresponde a una época más tardía, seguramente del siglo XVI, cuando se llevó a cabo su restauración. Está policromado en blanco y obedecería su realización a la decisión de sacar la imagen procesionalmente.

El Niño está en el regazo de la Virgen, absolutamente centrado y se nos presenta en la forma habitual bendiciendo con la mano derecha.Pero debe consignarse que esta mano levantada es una pieza nueva , que ha tenido que ser repuesta en la última restauración, porque se había perdido, seguramente al convertirse en imagen procesional y molestar el antiguo brazo al manto de tela con que se pudo revestir a tal efecto en el siglo XVIII.

El Niño, vista de frente  de sus manos

El Niño, vista de frente de sus manos

La otra mano del Niño sostiene sobre su propio regazo el Mundus, una pequeña esfera  con la que se simboliza la grandeza y el poder de los personajes entronizados y que será habitual a partir de los últimos años del siglo XII. El Niño está vestido con una túnica de color verde, cerrada al cuello y que sólo deja fuera los pies desnudos que cuelgan sobre el manto de su Madre. Este color verde presenta alguna variación con respecto al que era habitual, el rojo, como símbolo del sacrificio.

Para terminar, observamos que la relación entre la Madre y el Hijoes prácticamente inexistente, no hay nada que denote una relación de afectividad : simplemente se quiere transmitir la imagen del Salvador, de la Sabiduría divina, sentado en un trono muy especial : el cuerpo de su Madre.Únicamente la mano de María que levanta el manto para protegerlo entra en contacto con la realidad del Hijo sentado en su regazo. Es un claro ejemplo del último paso en la evolución desde la imagen trono a la imagen madre, que se consolidará con la espiritualidad del gótico.

Hoy podemos admirarla en la primera capilla de la nave de la Epístola de la iglesia de San Gil, capilla adecuada para Baptisterio en 1861 y en la que ha estado hasta 2011 la pila bautismal que hoy podemos contemplar en la capilla de Santa Elena.De esta capilla donde se encuentra la imagen arranca una escalera que sube al Coro alto….pero ésto será tema para comentar en oto momento. Hoy os sugiero que no dejéis de visitar a Santa María de San Gil y que os dejéis embriagar por su mirada….además de admirar su exquisita restauración.

Escalera de subida a la torre, en la capilla actual de la Virgen

Escalera de subida  al Coro en la capilla actual de la Virgen

Un poco de historia para comenzar

El año 1118 la ciudad musulmana de Zaragoza caía en manos del rey Alfonso I de Aragón, ayudado en la tarea por un ejército ultrapirenaico, entre el que se encontraba el obispo Esteban de Huesca-Jaca, consejero fiel del rey aragonés. El Papa había nombrado obispo de la ciudad al francés Pedro de Liébana.

Se habían ido creando una serie de parroquias para reorganizar el espacio urbano tras la reconquista, siendo utilizadas, además, como recompensa para los participantes en la conquista de Zaragoza, siendo una de esa nuevas parroquias la dedicada a San Gil Abad. Es entregada como pago por sus servicios en la batalla al consejero real Esteban de Huesca, pasando por lo tanto a jurisdicción oscense. Esta dependencia de Huesca terminará en 1159 bajo el pontificado de Adriano IV. Nacía así un nuevo espacio eclesiástico en la ciudad, aunque algunos historiadores ( Angel Canellas) opinan que ya existía con anterioridad a la conquista de la ciudad por el Batallador, lo que conllevaría a afirmar que estamos ante una de las cuatro parroquias más antiguas de la ciudad, siendo éstas Santa María, el entonces templo catedralicio del Salvador, San Felipe y San Gil.Y otra razón para creer que la parroquia podría ser mozárabe la da Isabel Falcón( ” Zaragoza medieval” en Historia de Zaragoza, Zaragoza 1976, pp.205 y ss.), al afirmar que ” esta parroquia podría ser mozárabe, pues de su existencia anterior a la reconquista da fe un documento de 1118 por el que Alfonso el Batallador hace donación de la misma a Esteban, obispo de Huesca”.

De acuerdo con los estudios más recientes parece que existió una mezquita en el lugar que luego ocupó luego la iglesia, mezquita que no debe de confundirse con la de Abu Yalid, que estaba fuera del antiguo perímetro romano en la que sí estaba enclavada nuestra parroquia de San Gil Abad. No debió de estar nunca edificada ex novo en estilo románico  teniendo su puerta de entrada por el lado de la Epístola , dando a la Plaza de San Gil, pequeño espacio en el que deembocaban las actuales calles Pellicer de Ossau y Estébanes.

mapa

Su demarcación parroquial era muy amplia en el medievo y así continuará durante muchos años. Constituirá alrededor de ella un barrio, entendido en el sentido de circunscripción para la elección de los jurados; y, al mismo tiempo, barrio con fuerte vinculación al ámbito comercial,acogiendo gremios que darán, a su vez, nombre a muchas de sus calles. Serán 15 las parroquias de la ciudad en el siglo XIII, aunque hasta 1260 no tuviese pila bautismal ni pudiese celebrar entierros ni administrar sacramentos.Pero ya en 1302 , con más recursos y autonomía respecto a la Seo, existen noticias de que la parroquia anda metida en obras para llevar a cabo una ampliación de la misma. Será pues en la primera mitad del siglo XIV cuando se llevará a cabo la construcción del nuevo templo en estilo mudéjar , configurando un edificio del tipo iglesia-fortaleza. La torre estaba ya levantada en 1358, llevándose a cabo a lo largo del siglo XV reformas y ampliaciones de las capillas, sobre todo por los personajes más destacados de la sociedad de entonces.

El siglo XVI marcará el mayor auge de la iglesia, debido al desarrollo económico de la parroquia y a la etapa de concordias que vive el reino.Se  enriquecerá el edificio y el ajuar religioso, con el mecenazgo de ciertas familias que demostraron un gran interés por las artes.Y , en este breve recorrido histórico, resulta interesante para la iglesia y su entorno la apertura en 1640 de la nueva calle de San Gil, que iba desde el Coso hasta la iglesia y que obligó a reajustar el espacio sacro para dar salida al templo a la nueva calle: era necesario para ello cambiar el ábside de sitio y el altar recién construído, además de construir una portada nueva y llevar a cabo algún reajuste más. Hay documentadas parte de estas obras, que se fueron realizando poco a poco  debido a la envergadura económica de las mismas; así, constan trabajos de albañilería para colocar el órgano en el coro y también la construcción de los 23 asientos de nogal para la sillería del mismo.

El siglo XVIII vendrá marcado por la reforma barroca del templo, en la que se cambió el retablo mayor de sitio, se hicieron los dos ábsides poligonales, se hicieron las actuales cubiertas de cañón con lunetos, se modificó y redecoró el interior y se construyó la actual portada principal. Fruto de esta época son los lienzos de Bayeu que adornan la sacristía y las estatuas de santos y anacoretas que se colocan en el interior del templo reformado sobre ménsulas de madera.

La guerra de la Independencia es un momento del que tenemos poca información en las Actas Capitulares, pero lo poco que conocemos de estos años procede de la obra de Faustino Casamayor ” Años Políticos é Históricos”, obra depositada en la biblioteca de la Universidad de Zaragoza y cuyo autor era parroquiano de San Miguel de los Navarros y que comprende los años 1782 a 1833. Y también es fuente de datos las actas de las Visitas pastorales, que nos describen el estado de la iglesia  junto a l número de parroquianos, reliquias que posee, 18 oratorios que dependen de ella en residencias privadas, y datos acerca del cementerio inmediato a la iglesia, rodeado de casas con ventanas al mismo y con puertas seguras para que no entrasen caballerías ni animales.

En 1818, también como consecuencia del Expediente de Visita de la Parroquia de San Gil que realizó el arzobispo, sabemos que la iglesia pasó por momentos difíciles en los Sitios, que ha sido objeto de robos y que consta de varios altares, a saber : el Mayor, el de Ntra. Sra. de los Dolores, el de Santa Fe, el del Santo Cristo, el de San Joaquín, el de San Cristóbal, el de San Nicolás de Bari y el del Santísimo Cristo de los Milagros. La iglesia está en buen estado, tras las reparaciones posteriores a la Guerra, aludiendo a las cuatro campanas que tiene más las dos pequeñas para avisar al pueblo  ala salir el sacerdote a decir Misa y la del coro para indicar el comienzo del oficio divino.

En los años que siguen , gracias a la apertura del Paseo de la Independencia, se amplía el número de feligreses y se llevan a cabo algunas obras de mantenimiento con la construcción de una nueva capilla bautismal. Es ostensible el deterioro de algunos elementos,lo que provocará su cierre al culto. Efectivamente, el 30 de septiembre de 1894 la iglesia se cerró por orden del arquitecto municipal y el Santísimo se trasladó procesionalmente a la iglesia de la Mantería, que funcionaría como capilla provisional de la misma manera que lo ha hecho durante la última restauración de 1992-93.. En el período 1894-98, se cimentó bien la zona de la torre, se construyó el coro actual incorporándole el órgano que estaba detrás del altar mayor, y éste se acercó a la pared de la cabecera. También se restauró la portada principal en esta tanda de obras.

La última restauración ha sido la señalada anteriormente, en los años 1992-1993,afectando a la fábrica y al mobiliario. Tras su declaración como monumento nacional en 1967, había recibido obras procedentes dela desaparecida iglesia de San Andrés y se habían desmontado retablos como consecuencia de las nuevas directrices de la liturgia impulsadas por el Concilio Vaticano II. Y la iglesia que tenemos en la actualidad es el fruto de la vida de una parroquia que recoge en su fábrica las vicisitudes del hombre y un cántico a la belleza, y que está ahí para nuestra contemplación y disfrute.