ropa litúrgica : patrimonio cultural

Comienzo una nueva entrada acerca de una materia de gran riqueza y vistosidad, en la que la imaginación y el color ha jugado un gran papel, junto con la iconografía cristiana.

Pretendo difundir aquéllas piezas que se encuentran en la parroquia de San Gil, y contribuir en la medida de lo posible a que se conozcan y se comprenda su significado dentro de la liturgia cristiana. Todos podremos obtener algún beneficio de ello : los que la miran con ojos de artista, por la policromía y diseño; los que lo hagan con el saber añadido de conocer los textiles, por la variedad y valor de las telas que les sirven de soporte; y, en fin, los que quieran ver un significado religioso, comprenderán  también por qué  la liturgia los utilizaba y sigue utilizando para celebrar los diversos actos de culto, hoy igual que ayer aunque con alguna modificación tras el Concilio Vaticano II.

Son ornamentos que realzan la belleza de las celebraciones del culto divino y que sirven, a su vez, de testimonio de una forma de entender la vida a través del paso de los siglos en las diversas comunidades cristianas. Pero hay cosas que han perdurado, como los colores litúrgicos ( verde, rojo, morado, blanco y negro – más excepcionalmente-) y muchos de los motivos decorativos e iconográficos, lo que supone en cierto modo una dificultad para datar muchos de estos ornamentos, junto con el uso frecuente a través de los siglos, que han llevado a su deterioro o desaparición.

En el mundo románico las telas utlizadas para su confección eran lino y lana; los bordados se realizaban en los talleres de los monasterios. Pero encontrarán competencia en el paso del siglo XII al XIII al surgir en las ciudades nuevos centros de producción y gremios de bordadores, junto a los grupos de trabajo que surgen en las catedrales para cubrir las necesidades del culto episcopal. Los temas más recurrentes eran composiciones del Antiguo Testamento, motivos geométricos y representaciones de animales de origen oriental.

Con el paso al estilo gótico, primarán los santos guerreros en los bordados, santos de pie con túnica que se encierran en medallones colocados en banda de casullas y capas, predominando composiciones del Nuevo Testamento. También éste será el motivo predominante en el Renacimiento, produciéndose una ampliación de las pieza que llevan bordados, llenándose las casullas y capas de cenefas con abundancia de imágenes en las que se deja notar la influencia de la pintura.

El Barroco llenará los ornamentos de tupidas flores que dejarán libres los grandes medallones centrales para incorporar en ellos símbolos eucarísticos ( el Pelícano, el Cordero del Apocalipsis o el Ave Fénix). Se seguirá esta linea en el siglo XVIII, acentuando el barroquismo y usando temas chinescos. Hay una gran profusión de bordadores ya documentados por la multitud de encargos de las cofradías urbanas ( caso de Francisco Lizuaín en Zaragoza, en  VV. AA..” El Espejo de nuestra historia”, Edelvives, 1991). No habrá muchos cambios en el siglo XIX, a no ser el refinamiento y preciosismo de los dibujos, adquiriendo los tejidos estampados gran desarrollo.

En la época actual se ha tendido hacia la simplicidad en los bordados y diseños, máxime tras el Concilio con la reforma litúrgica que llevó a cabo y que afectó , como no podía ser de otra manera, a los ornamentos . Hemos ganado en austeridad pero se ha perdido en vistosidad, aunque haya ciertas ocasiones especiales para revestir de solemnidad nuestras celebraciones. Por ello considero muy importante que se conserve y difunda lo que ya tenemos de otras épocas en que existía una concepción diferente de la liturgia. Todo forma parte de nuestra cultura, de nuestra vida y de nuestro patrimonio.

 

DALMATICA DE LOS TULIPANES

La dalmática es una vestidura exterior propia y característica del diácono. Viene usándose en la liturgia cristiana dede el siglo IV y su nombre procede de la prenda del mismo nombre utilizada por los romanos desde el siglo II. La forma de esta vestidura sufrió modificaciones desde sus orígenes, pasando de ser una túnica holgada casi talar y con mangas a acortarse en el cuerpo y en las mangas, que es como se mantiene en la actualidad. Los colores seguirán los tiempos litúrgicos, al igual que el resto de ornamentos.

La dalmática de los tulipanes  se halla en la iglesia de San Gil y es un notable y casi único ejemplar de ornamento modernista. Podemos datarla a principios del siglo XX,  más concretamente el entorno de 1910,  siendo sus medidas las siguientes :

——–Delantero : 100 x 74 cm

——–Espalda :100 x 74 cm

Tejido en raso de seda natural en color marfil.

 

Dalmática de los tulipanes. Parte delantera

Dalmática de los tulipanes. Parte delantera

 

 

El motivo decorativo  es el desarrollo de un crecimiento vegetal, tallos larguísimos y flores de tulipanes , dispuestos en el característico motivo denominado ” coup de fouet o golpe de látigo”, típico del Modernismo. El movimiento lineal es largo, lo que permite que se extienda por toda la pieza pero dejando zonas vacías en crudo, lo que realza el contraste. Los largos tallos están bordados en tejido de terciopelo de color verde, salmón, tostado y marfil y ribeteados en cordón de oro. Todos estos tallos con sus tulipanes nos llevan a la cartela superior en que se nos presenta el anagrama de Jesús ( JhS) , bordado en oro en cordón, con hilo de oro en punto de oruga, punto minuto y arenilla con un realce de cordón metálico de oro, sobre un fondo de terciopelo ribeteado con cordón metálico de oro.

 

Detalle decorativo floral

Detalle decorativo floral

 

Las mangas llevan una cenefa rectangular enmarcada por la misma pasamanería del cuerpo, sin llegar a la bocamanga. Tiene bordados en toda la manga los mismos tallos asimétricos, pero con un recorrido que invierte su dirección en cada una de ellas.

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Detalle floral de las mangas

Detalle floral de las mangas

 

Forma parte de una terna bautizada como de ” los tulipanes”, presentando la casulla del mismo en la cartela el anagrama de María.

Destaca el largo movimiento de las flores, sus ondulantes trazos curvos, prescindiendo  de la ilusión espacial,  pues se limita a la dimensión del plano que solamente es interrumpido por el suave paso del delgado trazo del tallo por encima del mismo. Una joya única y de una delicadeza extraordinaria.

Cartela central con el anagrama de Jesús

Cartela central con el anagrama de Jesús