Imágenes comentadas

foto triptico

Título: ” Tríptico de la Pasión”

Autor: Martín Ruizanglada ( 1929-2001).

Fecha: 1995

Medidas: 195×291 cm.

Lugar: Iglesia de San Gil,  calle Don Jaime, 15 ,Zaragoza. Primera capilla del lado del Presbiterio.

El Tríptico resume en sí mismo la historia de la Pasión de Cristo. En el centro, Cristo en la cruz, abandonado, trascendido por la luz que ilumina que domina la composición y que parece dominarla. Luces blancas en medio del dolor, que lo atenúan pero no lo eliminan. A la derecha, el Descendimiento del cuerpo de Cristo, sostenido por su Madre, denotando una piedad y un sentimiento recogido por el autor en otras ocasiones en que utiliza la Piedad en numerosas Vírgenes. En el lado izquierdo, el entierro del Señor, que no se ve con claridad pero es percibido por el espectador, sostenido por tres personas que llevan a cabo el mandato de enterrar a los muertos.  ¿Quizá está entre ellos José de Arimatea, recogido en la Sagrada Escritura?

Está pintada con acrílico, lo que le permite mayor rapidez en la ejecución, utilizando el blanco en contraste con los tonos oscuros, violentamente, dejando esta gama para la parte inferior del Tríptico y manteniendo los claros en toda la parte superior.

Como dirá Buesa en el Catálogo de la exposición que llevó a cabo el autor en el Palacio de Sástago en 1995, ” La pintura de Ruizanglada es una continua trascendencia de lo material a lo espiritual….teniendo el autor como constante en toda su obra la exaltación de los motivos religiosos”.

Titulo : Nuestra Señora de San Gil

Autor: Anónimo

Fecha: Finales del s. XII

Medidas : 73,1 cm x 29,2 cm x 21,5 cm

imagen de la Virgen en su actual ubicación de la iglesia de San Gil

imagen de la Virgen en su actual ubicación de la iglesia de San Gil

Realizada en madera y posteriormente policromada, es un bellisimo ejemplo dela espiritualidad propia de finales de la tradición románica y principios de la gótica.

Corresponde a la tipología de las ” Vírgenes del Manto”, en las que la Madre quiere seguir protegiendo a su Hijo, acogiéndolo y arropándolo. Ahora María, para la religiosidad medieval, se convierte en interlocutora e intermediaria en el diálogo con Dios: atrás quedan los tipos de Vírgenes en Majestad  para pasar a presentarnos la iconografía religiosa una imagen de María como Virgen de la Ternura, Madre que sujeta al Niño en sus brazos haciendo más cercana la Encarnación, una auténtica catequesis en un momento de ausencia de cultura por parte de la sociedad.Han de ser las imágenes las que suplan a los libros, por falta de éstos y por no saber leerlos….

El gesto de María es solemne y sereno: así lo demuestra la expresividad de sus ojos ( muy delineados y de su boca, junto a unos pómulos coloreados con cierto rubor. La cara está enmarcada por una toca de color blanco que va forrada en rojo, con ribetes en color que responden a la restauración que se produjo en el siglo XVI. La toca permite ver el rostro de María con lineas más alargadas típicas del incipiente gótico utilizadas aquí por el autor; al estar trazada con ondulación, aunque muy apegada a la cabeza, aporta cierto movimiento al rostro y nos deja al descubierto parte del peinado de la Virgen, con raya en medio y el pelo recogido debajo de dicha toca.

Como toda imagen religiosa tiene su traducción bíblica, el modo en que se presenta esta Virgen de San Gil está en conexión con la alusión al ” manto de triunfo” en el que sería envuelta María como antítesis de la representación de Eva, en palabras del profeta Isaías (cap. 61, vers.10-11).Por esta razón, sobre los hombros lleva un amplio manto que cae sobre las piernas, con pliegues poco trabajados y que se cierra para que el Niño se siente sobre él. El hecho de que se recoja en un pliegue horizontal desde la rodilla derecha a la izquierda nos habla de finales del siglo XII; debajo del manto está la larga túnica, aún no muy ajustada y ocultando cualquier forma anatómica femenina, que nos permite ver las puntas negras de los zapatos de la imagen, de tradición bizantina,sobre los que el escultor trazó los pliegues que dan volumen a los pies.

El manto, tras su restauración, se nos ofrece con una policromía dorada, así como la túnica, aunque se ha podido documentar en dicha restauración que la Virgen llevaría un manto posiblemente verde azulado,como era habitual en esa época. Fue objeto de otra restauración en el siglo XVI, documentada, que le provocó numerosos desgastes que podemos apreciar en la actualidad y que eliminó ” el trabajo estofado esgrafiado del manto a fin de resaltar el oro subyacente”, como indica José Ramón García Ureña en su memoria de restauración de la talla en 2012.

Detalle de la toca y mano izquierda de la Virgen

Detalle de la toca y mano izquierda de la Virgen

Es de importancia en la talla fijarse en las manos de la Virgen: máxime cuando, como ocurre en este tipo de imágenes, la expresión oral no aporta nada con la boca cerrada, que es signo propio de la dignidad con que se representan los personajes de condición especial, como es María y el Niño.Con su mano izquierda sujeta el manto con fuerza, como si quisiera proteger más a su Hijo, dándonos así una de las claves de la talla. La mano derecha sale por debajo del manto aportando una sugerencia de volumen, a la vez que muestra un Pomo o fruta que sujeta entre sus dedos. Este Pomo pudiera ser una versión muy irregular de una manzana ( recuerdo de su condición de nueva Eva) o quizás una pera, atributo habitual en estos momentos del siglo XII y que se explica como símbolo de Cristo encarnado y que se vincula, por su condición de fruto dulce, a la dulzura de la Virgen ( recordemos que en un pasaje del libro de los Salmos se invita a probar lo bueno que es el Señor a través de una pera, en alusión a la dulzura de la Virtud).

Mano izquierda de la Virgen sujetando el manto

Mano izquierda de la Virgen sujetando el manto

También debemos fijarnos en que la imagen, vaciada en su parte posterior, se encuentra inclinada hacia el espectador, consiguiendo así concentrar más su mirada con la del creyente que la contempla desde abajo. Este efecto se consigue cargando más volumen en su parte inferior con lo que el escultor contrapesa el eje de gravedad.. El trono sobre el que está sentada María es muy sencillo, más parecido a un asiento con travesaños y con perfiles moldurados toscamente, como lo son los tallados a partir de 1180 cuando el trono pierde altura y desaparecen sus vistosos remates.

Respecto a la decoración cromática, es muy básica, organizada en juegos de elementos geométricos ordenados en palmetas y ajedrezado relleno de sugerencias en forma de sol.Destacar que el pedestal cuadrangular más bajo  – con un agujero en su zona central – corresponde a una época más tardía, seguramente del siglo XVI, cuando se llevó a cabo su restauración. Está policromado en blanco y obedecería su realización a la decisión de sacar la imagen procesionalmente.

El Niño está en el regazo de la Virgen, absolutamente centrado y se nos presenta en la forma habitual bendiciendo con la mano derecha.Pero debe consignarse que esta mano levantada es una pieza nueva , que ha tenido que ser repuesta en la última restauración, porque se había perdido, seguramente al convertirse en imagen procesional y molestar el antiguo brazo al manto de tela con que se pudo revestir a tal efecto en el siglo XVIII.

El Niño, vista de frente  de sus manos

El Niño, vista de frente de sus manos

La otra mano del Niño sostiene sobre su propio regazo el Mundus, una pequeña esfera  con la que se simboliza la grandeza y el poder de los personajes entronizados y que será habitual a partir de los últimos años del siglo XII. El Niño está vestido con una túnica de color verde, cerrada al cuello y que sólo deja fuera los pies desnudos que cuelgan sobre el manto de su Madre. Este color verde presenta alguna variación con respecto al que era habitual, el rojo, como símbolo del sacrificio.

Para terminar, observamos que la relación entre la Madre y el Hijoes prácticamente inexistente, no hay nada que denote una relación de afectividad : simplemente se quiere transmitir la imagen del Salvador, de la Sabiduría divina, sentado en un trono muy especial : el cuerpo de su Madre.Únicamente la mano de María que levanta el manto para protegerlo entra en contacto con la realidad del Hijo sentado en su regazo. Es un claro ejemplo del último paso en la evolución desde la imagen trono a la imagen madre, que se consolidará con la espiritualidad del gótico.

Hoy podemos admirarla en la primera capilla de la nave de la Epístola de la iglesia de San Gil, capilla adecuada para Baptisterio en 1861 y en la que ha estado hasta 2011 la pila bautismal que hoy podemos contemplar en la capilla de Santa Elena.De esta capilla donde se encuentra la imagen arranca una escalera que sube al Coro alto….pero ésto será tema para comentar en oto momento. Hoy os sugiero que no dejéis de visitar a Santa María de San Gil y que os dejéis embriagar por su mirada….además de admirar su exquisita restauración.

Escalera de subida a la torre, en la capilla actual de la Virgen

Escalera de subida  al Coro en la capilla actual de la Virgen

Un poco de historia para comenzar

El año 1118 la ciudad musulmana de Zaragoza caía en manos del rey Alfonso I de Aragón, ayudado en la tarea por un ejército ultrapirenaico, entre el que se encontraba el obispo Esteban de Huesca-Jaca, consejero fiel del rey aragonés. El Papa había nombrado obispo de la ciudad al francés Pedro de Liébana.

Se habían ido creando una serie de parroquias para reorganizar el espacio urbano tras la reconquista, siendo utilizadas, además, como recompensa para los participantes en la conquista de Zaragoza, siendo una de esa nuevas parroquias la dedicada a San Gil Abad. Es entregada como pago por sus servicios en la batalla al consejero real Esteban de Huesca, pasando por lo tanto a jurisdicción oscense. Esta dependencia de Huesca terminará en 1159 bajo el pontificado de Adriano IV. Nacía así un nuevo espacio eclesiástico en la ciudad, aunque algunos historiadores ( Angel Canellas) opinan que ya existía con anterioridad a la conquista de la ciudad por el Batallador, lo que conllevaría a afirmar que estamos ante una de las cuatro parroquias más antiguas de la ciudad, siendo éstas Santa María, el entonces templo catedralicio del Salvador, San Felipe y San Gil.Y otra razón para creer que la parroquia podría ser mozárabe la da Isabel Falcón( ” Zaragoza medieval” en Historia de Zaragoza, Zaragoza 1976, pp.205 y ss.), al afirmar que ” esta parroquia podría ser mozárabe, pues de su existencia anterior a la reconquista da fe un documento de 1118 por el que Alfonso el Batallador hace donación de la misma a Esteban, obispo de Huesca”.

De acuerdo con los estudios más recientes parece que existió una mezquita en el lugar que luego ocupó luego la iglesia, mezquita que no debe de confundirse con la de Abu Yalid, que estaba fuera del antiguo perímetro romano en la que sí estaba enclavada nuestra parroquia de San Gil Abad. No debió de estar nunca edificada ex novo en estilo románico  teniendo su puerta de entrada por el lado de la Epístola , dando a la Plaza de San Gil, pequeño espacio en el que deembocaban las actuales calles Pellicer de Ossau y Estébanes.

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Su demarcación parroquial era muy amplia en el medievo y así continuará durante muchos años. Constituirá alrededor de ella un barrio, entendido en el sentido de circunscripción para la elección de los jurados; y, al mismo tiempo, barrio con fuerte vinculación al ámbito comercial,acogiendo gremios que darán, a su vez, nombre a muchas de sus calles. Serán 15 las parroquias de la ciudad en el siglo XIII, aunque hasta 1260 no tuviese pila bautismal ni pudiese celebrar entierros ni administrar sacramentos.Pero ya en 1302 , con más recursos y autonomía respecto a la Seo, existen noticias de que la parroquia anda metida en obras para llevar a cabo una ampliación de la misma. Será pues en la primera mitad del siglo XIV cuando se llevará a cabo la construcción del nuevo templo en estilo mudéjar , configurando un edificio del tipo iglesia-fortaleza. La torre estaba ya levantada en 1358, llevándose a cabo a lo largo del siglo XV reformas y ampliaciones de las capillas, sobre todo por los personajes más destacados de la sociedad de entonces.

El siglo XVI marcará el mayor auge de la iglesia, debido al desarrollo económico de la parroquia y a la etapa de concordias que vive el reino.Se  enriquecerá el edificio y el ajuar religioso, con el mecenazgo de ciertas familias que demostraron un gran interés por las artes.Y , en este breve recorrido histórico, resulta interesante para la iglesia y su entorno la apertura en 1640 de la nueva calle de San Gil, que iba desde el Coso hasta la iglesia y que obligó a reajustar el espacio sacro para dar salida al templo a la nueva calle: era necesario para ello cambiar el ábside de sitio y el altar recién construído, además de construir una portada nueva y llevar a cabo algún reajuste más. Hay documentadas parte de estas obras, que se fueron realizando poco a poco  debido a la envergadura económica de las mismas; así, constan trabajos de albañilería para colocar el órgano en el coro y también la construcción de los 23 asientos de nogal para la sillería del mismo.

El siglo XVIII vendrá marcado por la reforma barroca del templo, en la que se cambió el retablo mayor de sitio, se hicieron los dos ábsides poligonales, se hicieron las actuales cubiertas de cañón con lunetos, se modificó y redecoró el interior y se construyó la actual portada principal. Fruto de esta época son los lienzos de Bayeu que adornan la sacristía y las estatuas de santos y anacoretas que se colocan en el interior del templo reformado sobre ménsulas de madera.

La guerra de la Independencia es un momento del que tenemos poca información en las Actas Capitulares, pero lo poco que conocemos de estos años procede de la obra de Faustino Casamayor ” Años Políticos é Históricos”, obra depositada en la biblioteca de la Universidad de Zaragoza y cuyo autor era parroquiano de San Miguel de los Navarros y que comprende los años 1782 a 1833. Y también es fuente de datos las actas de las Visitas pastorales, que nos describen el estado de la iglesia  junto a l número de parroquianos, reliquias que posee, 18 oratorios que dependen de ella en residencias privadas, y datos acerca del cementerio inmediato a la iglesia, rodeado de casas con ventanas al mismo y con puertas seguras para que no entrasen caballerías ni animales.

En 1818, también como consecuencia del Expediente de Visita de la Parroquia de San Gil que realizó el arzobispo, sabemos que la iglesia pasó por momentos difíciles en los Sitios, que ha sido objeto de robos y que consta de varios altares, a saber : el Mayor, el de Ntra. Sra. de los Dolores, el de Santa Fe, el del Santo Cristo, el de San Joaquín, el de San Cristóbal, el de San Nicolás de Bari y el del Santísimo Cristo de los Milagros. La iglesia está en buen estado, tras las reparaciones posteriores a la Guerra, aludiendo a las cuatro campanas que tiene más las dos pequeñas para avisar al pueblo  ala salir el sacerdote a decir Misa y la del coro para indicar el comienzo del oficio divino.

En los años que siguen , gracias a la apertura del Paseo de la Independencia, se amplía el número de feligreses y se llevan a cabo algunas obras de mantenimiento con la construcción de una nueva capilla bautismal. Es ostensible el deterioro de algunos elementos,lo que provocará su cierre al culto. Efectivamente, el 30 de septiembre de 1894 la iglesia se cerró por orden del arquitecto municipal y el Santísimo se trasladó procesionalmente a la iglesia de la Mantería, que funcionaría como capilla provisional de la misma manera que lo ha hecho durante la última restauración de 1992-93.. En el período 1894-98, se cimentó bien la zona de la torre, se construyó el coro actual incorporándole el órgano que estaba detrás del altar mayor, y éste se acercó a la pared de la cabecera. También se restauró la portada principal en esta tanda de obras.

La última restauración ha sido la señalada anteriormente, en los años 1992-1993,afectando a la fábrica y al mobiliario. Tras su declaración como monumento nacional en 1967, había recibido obras procedentes dela desaparecida iglesia de San Andrés y se habían desmontado retablos como consecuencia de las nuevas directrices de la liturgia impulsadas por el Concilio Vaticano II. Y la iglesia que tenemos en la actualidad es el fruto de la vida de una parroquia que recoge en su fábrica las vicisitudes del hombre y un cántico a la belleza, y que está ahí para nuestra contemplación y disfrute.

bienvenidos

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La única finalidad que pretende conseguir este blog es difundir una parte del patrimonio material é inmaterial de la ciudad de Zaragoza no muy conocida por la mayoría de los zaragozanos y visitantes.

No se trata de desarrollar únicamente los aspectos artísticos que encierra el inmueble, que se hará; pero hay muchos datos de su historia, a lo largo de ocho siglos, que es importante destacar porque el patrimonio ha de conservarse y transmitirse, pero en mi opinión, sólo podemos hacerlo viviéndolo, conociéndolo, empapándonos de todo lo que hay en la iglesia de San Gil y en su entorno.En efecto, está situada en pleno centro de la ciudad, en la calle que lleva a la catedral de la Seo y a la basílica del Plar. Pero tiene al lado dos teatros, uno romano y perfectamente integrado en el entorno, y el Principal, que da un cariz especial a esta zona.

Pero a su vez está enclavado en el comienzo de la zona turística del Tubo, obligada etapa en la gastronomía de la ciudad y que ha conservado , a lo largo del tiempo, una fisonomía muy característica de callejuelas estrechas que nos conducen a la organización de la urbe en siglos pasados.

Y también me parece una buena manera de llegar a Dios: el arte, camino hacia Dios, algo que habla y que es capaz de tocar el corazón. Y, en concreto esta iglesia, como todas, es una obra que nace de la fe y que expresa la fe, camino de la belleza y que el hombre de hoy debería recuperar en su sentido más profundo.

En este blog trataré del inmueble, de los bienes muebles, de la música sacra con sus dos órganos y las ocho campanas, de la orfebrería en plata del pequeño museo que posee y del valioso archivo parroquial, que nos muestra una información valiosísima sobre la parroquia y sus parroquianos. Además trataré de desarrollar instituciones que tuvo la parroquia, como las capellanías y beneficios junto a una relación de hechos curiosos que tuvieron lugar entre sus muros.

Bienvenidos todos a este pequeño intento de contribuir a vivir San Gil….disfrutadlo!!!!!!

virgen

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